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El sufrimiento de los padres

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Hace ya años, mis tres hijos mayores, por aquel entonces de 13, 11 y 9 años, salieron juntos, de noche, invitados al preestreno de una película, creo que era Mortadelo y Filemón, por mi cuñada y su novio.
Como casi todos en aquélla época, no es que los míos fueran raros, ninguno tenía llaves de casa, por lo que, su sacrificado y sufridor padre, se quedó a esperarlos y yo, como he hecho siempre, me fui a dormir la mar de tranquila.
Al cabo de un rato, aquello que nos pasa a las que estamos acostumbradas a dormir acompañadas, presentí que mi marido todavía no había subido, miré la hora, eran las dos, y baje a ver . Lo encontré medio dormido y al oírme y mirar el reloj, empezó a angustiarse, ya que todavía no habían vuelto los niños. Yo también empecé a ponerme nerviosa, realmente, hacía mucho que había acabado la película y no entendía donde podían haber ido…. Por aquel entonces a los trece años del mayor y entre semana, no se salía. Empezamos a llamarles al móvil, no se ni siquiera si todos tenían, y, todos apagados… después de llamar infinidad de veces, entendimos que por ahí no conseguiríamos nada.
El tiempo iba pasando y los nervios creciendo. No sabéis hasta que punto puede llegar la imaginación!. Recuerdo que, pusimos incluso la radio para ver si había pasado algo, si se había acabado el mundo y nosotros sin enterarnos. No entiendo porqué no miré internet ¿Había en aquélla época?
Buscando, buscando, encontré también el móvil de uno de mis sobrinos que había ido con ellos, pero tampoco contestaba, ¡Que angustia!!!!!!!!!!!!!! Mi marido no quería llamar a su hermana a casa, ya que el móvil también lo tenía apagado, pues no quería preocupar a sus padres, y al final, decidió llamar a su hermano, el padre del otro que había ido, éste después del susto de la llamada a las tres de la mañana, despertó a su hijo para preguntar y le dijo que él había llegado a las 12,30 con el coche y después acompañaban a los míos.
Entonces ya apareció el “fantasma” del accidente de coche, y empezaron los agobios, sobre todo los míos, !!!!!, recuerdo que me puse a llorar, no os podéis imaginar el mal rato… Enseguida sonó el teléfono, que horror!!!, me temblaba todo, me moría sólo con pensar en cogerlo, ni siquiera me atrevía, se lo tuve que pasar a mi marido, él, más entero, pudo asumirlo, Dios mío! dije yo pensando ya en la policía avisándonos de algo tremendo… y, de repente, una voz desde arriba, donde están las habitaciones, mi hijo, pidiéndonos que nos calláramos que no podía dormir y al día siguiente tenía colegio.
Los dos, nos miramos incrédulos y corrimos a las habitaciones, los despertamos a los tres, ¿Qué había pasado? ¿Que hacían en casa? ¿Cómo habían entrado? ¿Porqué no nos habían dicho nada? ¿Eramos realmente tan idiotas como habíamos demostrado?
La respuesta os la podéis imaginar, mi marido se quedó dormido en el sofá, los niños habían cogido mis llaves antes de irse sin decírnoslo, por lo que no nos lo podíamos ni imaginar! llegaron a las 12 y media pasadas y sin hacer ruido para no despertar, subieron y se metieron en las camas, ah! y como antes hacíamos, apagaron el móvil, y se pusieron a dormir.
Por si tenéis curiosidad, la llamada de teléfono que los despertó, era del hermano de mi marido preocupado también porque no hubieran llegado.
Diréis, porque os cuento esto, pues porque no vale la pena sufrir tanto por los hijos, hasta que no hay más remedio, la mayoría de cosas por las que nos angustiamos no llegan pasar… porque a veces, muchas, la imaginación vuela y la angustia nos impide pensar y actuar como seguro que somos, unas mujeres inteligente, y, gracias a Dios, la mayoría de veces, no les pasa nada.

Y.R.

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5 comentarios

  1. Real como la vida misma! En estos casos nunca se los ocurre nada bueno. Somos así! Cuando se trata de nuestros hijos, nos ponemos en lo peor… Será una especie de coraza, por si acaso?

  2. pilar8san dice:

    Ufff! Mientras leo tu historia -con el corazon en un puño- recuerdo algun momento similar. Aunque es dificil, hay que aprender de estos momentos, trabajar los miedos y no dejar que nos venzan….y sobre todo conseguir no transmitirselos, no deben vivir con angustia. Te felicito Yolanda por la forma magnifica que lo has relatado. ❤

  3. pilar8san dice:

    Ufff! Mientras leo tu historia -con el corazon en un puño- recuerdo algun momento similar. Aunque es dificil, hay que aprender de estos momentos, trabajar los miedos y no dejar que nos venzan….y sobre todo conseguir no transmitirselos, no deben vivir con angustia. Te felicito por la forma magnifica que lo has relatado. ❤

  4. Gracias por compartir!! Nos has “llevado” perfectamente hasta el final para estar más predispuestas a la moraleja!! Y…, es que tienes toda la razón!! Uno de los motivos porque no nos llamen puede porque se lo estén pasando bien, o incluso porque estén durmiendo en la habitación de arriba!! Al lujo de ser madre, mejor no añadirle preocupaciones extras!! Bsss y felicidades por tu escrito
    !

  5. yolresa dice:

    Gracias por los comentarios,ahora ha pasado a ser una anecdota más y nos hace mucha gracia recordarla…pero seguimos sufriendo como locos una y otra vez y no aprendemos, creo que debe ser inherente a la condición de padres

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