“A” de amor

 A de amor, que nos sintamos inundadas por él, el bueno, el cariñoso, el maternal, el filial, el matrimonial o el amor a nuestros amig@s, cuando uno está bien todo lo ve mejor ya lo sé, y es muy fácil decirlo pero no sentirlo cuando en tu horizonte se extienden nubarrones, pero no porque no lo veamos quiere decir que no exista…mirad a vuestro alrededor y a quien os sonría con cariño, simplemente le respondéis, y esto producirá una cadena maravillosa de afecto, ahí va mi sonrisa…me respondéis?

G*M*G

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Después de unas largas vacaciones…

Nuestro blog ha estado de vacaciones, unas largas vacaciones, aunque la verdad es que lo que ha estado es abandonado y quizás va siendo hora que le devolvamos la vida y a la vida.
Decidimos crearlo para crear algo nuestro, solo de este pequeña grupo de mujeres con alma, con inquietudes y con ganas de hacer cosas, y por eso merece que le demos otra oportunidad y que entre todas seamos capaces de mantenerlo vivo.
Besos para todas

La paz interior

Los miedos, el sentimiento de culpa, la falta de reflexión y análisis, la no aceptación de la realidad, en general, y de nuestra realidad, en particular, la falta de conocimiento y de comprensión de quiénes somos y de todo aquello que nos rodea, son algunos de los principales motivos que causan nuestro malestar y nuestra insatisfacción.
Conseguir la paz interior y la tranquilidad no es una meta imposible y depende en gran medida del modo en que afrontamos el libre fluir de la vida.Nuestra actitud hacia nuestros temores y hacia la falta de confianza en nuestras potencialidades son aspectos cruciales para progresar o no hacia un estado de sosiego y serenidad física y mental.
A menudo, avanzar en ese camino de tranquilidad y paz interior no es fácil.Exige esfuerzo, perseverancia, compromiso con uno mismo y valentía.
“La victoria pertenece al más perseverante” Napoleón Bonaparte
Daniel Ramos Autó

Recordar es volver a vivir…

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Por qué cuando las relaciones terminan nos negamos a dejar las cosas en el pasado, ya sea porque nos sentimos heridos o lastimados,sobre todo cuando se ha frustrado una relación que parecía prometernos la felicidad y un día acabó sin más. Podríamos decir que nos negamos porque somos rencorosos o demasiado orgullosos para perdonar.

En muchos casos, no somos sinceros al no afrontar, que no queremos olvidar a quien hemos amado. 

Realmente nunca dejamos de querer totalmente a quien un día amamos apasionadamente… Y con más empeño cuando hemos tenido que renunciar por esto o por aquello, porque también es cierto, a veces aunque mucho deseemos, hay relaciones que no tienen futuro, pese al amor.

Me ha ocurrido, y me veo en el tiempo rescatando del olvido a alguien que parece estar siempre allí, que emerge en mis días de nostalgia, en mis días de entusiasmo, porque cuando me siento triste quisiera volver sobre los días en que me sentí especialmente feliz… Y cuando me siento desbordante de felicidad, quisiera también retomar los días en que podía sonreír con ese alguien que ya no está.

Me siento conectada con mil historias que voy conociendo por la vida, más de un amor ha agobiado a alguien, dejándole un recuerdo que por momentos, humanos somos, quisiéramos dejar atrás…¿De qué sirve recordar? Quizá no sirva de nada, pero… Recordar es volver a vivir, me ha dicho alguien días atrás, y es cierto… ¿No te has visto recordando algo con tal sentimiento? Empeñados en retomar aquel momento especial, aquella sonrisa, o aquel recuerdo feliz o quizá desdichado…

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La vida con su acelerada rutina me aleja constantemente de esas reflexiones, pero no temo a decir que no es que olvide o haya olvidado… Es un en este caso, pensar sin pensar en quien has querido…¿Por qué? Para qué reflexionarlo mucho, a veces pienso que me empeño en ello, nos empeñamos en ello, porque secretamente anhelamos, esos días muy especialmente felices, con alguien que siempre nos parecerá aún en la distancia del tiempo, muy importante, y que la vida parece habernos arrebatado…

El gusto de sentirnos enamorados, retomar las cosas que eran nuestra vida y que por importantes recordamos… Porque es cierto, nada se graba más a fuego en nuestro corazón que aquel amor que no pudimos retener…

 

http://lamenteesmaravillosa.com/   Publicado por: Noemí

Difícil

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Hoy he estado con ella, con la chica de la mirada triste.

Qué difícil es a veces tomar decisiones cruciales y que implican a terceros. Que difícil intentar defender la felicidad propia cuando está en juego la de otros, la de los hijos, al menos temporalmente, aún a sabiendas de que de que es posible, con un poco de tiempo, construir una felicidad nueva para todos.

La chica de la mirada triste me cuenta que su vida no le hace feliz, que sigue por inercia, que se deja llevar por la felicidad y la estabilidad de sus hijos, por no arriesgarse a que lo hay allá afuera sea peor, por no derrumbar la vida que ha construido por y para ellos, por miedo.

Porque tampoco es una vida terrible la que tiene, tan sólo es una vida sin pasión, sin ilusión, sin más proyecto que enseñar a volar a sus  hijos.

Y no he sabido que decir. Entiendo lo que piensa, lo que dice, lo que duda, lo que sufre, pero no he podido ayudarla. Es tanto lo que tiene en juego que ni sé, ni me atrevo a “mojarme”.

¡Qué difícil es a veces ponerse en la piel de otro!

¡Que claro se ve todo desde fuera y que difícil desde dentro!

Una mirada triste

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Hasta ayer no la conocía y cuando se sentó a mi lado me impresionó su mirada. Era una mirada triste, muy  triste, pero cuando al cabo de unos minutos, mientras charlábamos apretó mi abrazo como respuesta a una sencilla frase de aliento que dije, me di cuenta de que su tristeza venía del fondo de su alma. Estaba triste, pero era algo más, creo que se siente sola, incomprendida, indecisa, en uno de esos momentos de tu vida en los que te parece que casi todos han sido errores y que las pocas cosas que has hecho bien tienen que ver con los hijos, uno de esos momentos en que no se sabe si se debe seguir por la misma senda o dar un golpe de timón y cambiar el rumbo.

Me admira la facilidad con la que algunas personas son capaces de abrir su alma y su corazón y compartir eso que algunos llamamos “miserias”,  no sé si son más valientes o más cobardes por ello, pero seguro que en con esa capacidad tienen una posibilidad más de encontrar una mano amiga que coja la suya y le dé un  apretón que le demuestre que no todo es malo, aunque a veces lo parezca, sino que donde y cuando menos lo esperas una mano amiga tira de tu alma y de tu corazón y te enseña un tercer camino en el que quizás no habías reparado.

 

La crisis y nuestra capacidad de adaptación. ¿Una lección?

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Quien más, quien menos, ha sufrido y está sufriendo las consecuencias de la crisis económica, pero esto es mucho más que eso, es también una crisis moral, una revolución moral.

 ¿En cuantos cafés, comidas o cenas hemos hablado u oído hablar de como adaptarse a los recortes que a nivel personal y familiar todos hemos tenido que hacer?.  Pienso que muy pocos no han tenido que apretarse el cinturón e iba a decir afortunados, pero no sé si lo son tanto.

Aprender a redistribuir los gastos, recortar en cosas superfluas, dejar de comprar el enésimo pantalón u organizar cenas en casa de unos u otros en lugar de salir, se han convertido en parte de una nueva rutina, y no ha pasado nada…  Aprender a comparar precios y ofertas, a quedarse más en casa, en familia, y disfrutar de una película en lugar de ir al cine, a ir el fin de semana de puente a la casa del playa en lugar de a Viena nos ha llevado, un poco por obligación, a la realidad.

La “alegría” con la que se compraba, viajaba, salía, malgastaba, no era real, era una burbuja artificial que nos fue arrastrando en mayor o menor medida a todos y nos llevó a creer que la bonanza nunca iba a acabar.

En realidad los que ahora tenemos hijos adolescentes o pre adolescentes tenemos la sensación de que nuestros hijos solo han vivido en esa falsa opulencia, en un momento en el que se miraba mucho menos el gasto y se habían acostumbrado a un ritmo de vida que nunca volverán, ni volveremos, a tener, o al menos pasará mucho tiempo…

Pero el sufrimiento, que en algunos casos, es mucho, muchísimo, no habrá sido en vano, al menos habrá servido para que muchos niños, jóvenes y adultos tomen conciencia de que lo inmensamente fácil no es real, de que sin esfuerzo lograr un objetivo es una quimera… o eso quiero pensar.

Me gustaría que todo el camino que hemos recorrido forzados por al crisis, no lo desandáramos y que la conciencia moral que hemos desarrollado al darnos cuenta de nuestros errores, no quedaran en el olvido.

Es tan fácil olvidar los malos momentos cuando vuelve la bonanza… 

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